Vamos a contaros grosso modo (porque si lo hacemos con detalle necesitaríamos cinco o seis boletines) lo que pasó el pasado domingo durante el viaje que teníamos previsto hacer a La Línea pasando por la peña "Rovira" de Barbate.
Desde la semana anterior teníamos apalabrado el viaje con "El Paterna", nuestro chofer habitual, pero el mismo jueves nos decía que tenía el autobús alquilado a otra gente, así que nos dio el teléfono de un tal Benítez de Trebujena, con el que contactamos el viernes, y alquilamos un microbús de 35 plazas.
Llegado el domingo, éramos 26 en la lista, y quedamos en el estadio a las 11. Nada más llegar, el menda del microbús empieza a ver a la peña y nos dice que no lleva a aficionados para ver partidos de fútbol, y no se baja del burro. Incluso se niega a llevarnos sólo a Barbate, donde íbamos a bebernos unas birras y a comer con los colegas barbateños. Total, que el cabrón arranca el microbús y se va, dejándonos en el estadio totalmente tirados.
Comenzamos a buscar otras soluciones de emergencia y decidimos ir a Barbate en el autobús de Comes, y luego ya veríamos como nos lo montábamos para llegar a La Línea. El bus sale a las 13 h., y Juan, si, el propio Juan, también nos deja tirados. Sin comentarios.
Nada más llegar a San Fernando, el colega del autobús nos pide, eso si, muy amablemente, que dejemos de liarla, ya que no íbamos en un autobús alquilado, y había gente que quería viajar tranquilamente. Más o menos le hacemos caso y se une a la peña un colega que se bajaría en Chiclana, no sin antes hacer amistad con el Boca y pegarse con nosotros unos cánticos y unos petardos. Este colega al bajarse se quedó ensimismado mirando un árbol, preguntándose probablemente: ¿con quién he viajado?, ¿quién son estos enfermos...?.
Llegando a Conil, el Anhe, que viajaba con una muleta debido a una lesión de rodilla, comenzó a hacer unas curiosas declaraciones que os reproducimos en el Paketenteres (última pagina), y que carecían de toda lógica, teniendo en cuenta su presunta ideología anarco.
La siguiente parada sería en Vejer, donde otro personaje curioso se monta en el bus, en este caso, un joven barbateño con indumentaria skin y algún pin con banderita española incluida. Después de hablar sobre el individuo en cuestión, decidimos que, a la llegada a Barbate, solo le daríamos un escarmiento verbal y le quitaríamos los pins y demás, como así fue. Total, que llegamos a Barbate a las 3 de la tarde, con lluvia y sin saber dónde estaba la peña. Al llegar, resulta que solo están Ramón y Mari, que nos dicen que los peñistas nos han estado esperando hasta las 2 y que se han ido a comer. Por nuestra parte, algunos ya empezaban a descontrolarse y a buscar mil y una formas de llegar a La Línea, cuando en realidad es que nos iba a resultar imposible.
Llamamos a Fran Canal y le contamos la película, y éste nos dice que ya que no podemos ir a La Línea, nos vayamos a Vejer a ver el partido del Cádiz B contra el equipo local. Después de consultarlo con la gente, le pedimos a Fran que nos mande el autobús que llevaba a los jugadores del filial, y nos promete que estará en Barbate a las 5 de la tarde (el partido era a las 5´30). Antes de eso, en la peña, birras para todos y algunos montaditos de carne mechá, algún que otro negocio clandestino y, viendo que llegaba la hora de irnos y no llegaba ningún representante de la peña, le hacemos entrega a Ramón de una placa, una bufanda y algunos boletines y pegatinas del colectivo. Justo antes de irnos aparece Ricardo, el presidente de la peña, con el que no podemos casi ni hablar, puesto que el autobús del Cádiz B nos espera, y quedamos en organizar de nuevo la convivencia para otra fecha y son tantos problemas.
Nos vamos para Vejer con 4 Ribagorzas de 5 litros de cerveza y el chofer nos dice que nos lleva porque cumple órdenes superiores (menos mal que solo éramos 25), y llegamos a Vejer justo a las 5'30. Una vez en el estadio, Juan Antonio, el exentrenador del primer equipo nos paga las entradas y dos miembros del colectivo nos bajamos al pueblo a buscar los tickets de vuelta del autobús de Comes, que salía a las 19'15. En el estadio vejeriego la gente, un poco asustada se preguntaba de dónde habíamos salido y el Cádiz B pierde 2-0 (al final quedó 2-1, pero el gol cadista no lo vimos).
A las 7 de la tarde bajamos hacia el pueblo para pillar el bus de vuelta, cada uno a su bola, en pequeños grupos y con una lluvia del copón, quedando rezagados dos veteranos miembros del colectivo que tuvieron que coger otro autobús a las 8 de la tarde en la carretera nacional, gracias a dos policías locales que los bajaron "amablemente". Los demás volvimos en un bus oruga con el mismo chofer de la ida, llegando a Cádiz sobre las 8 y media, un poco frustrados por los problemas de todo tipo que surgieron durante el viaje y, al menos no mosqueados del todo porque el Cádiz había conseguido un punto importante en su lucha por la permanencia.